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domingo, 19 de septiembre de 2010

TRASTORNOS PSICOLOGICOS DEL SUEÑO

CONTENIDO


Trastornos del sueño en el lactante

Problemas al acostarse

Despertar a medianoche

Terrores nocturnos

Pesadillas

Sonambulismo

Insomnio

Hipersomnia

Muchos de los trastornos del sueño son secundarios a otros trastornos, pero pueden acabar agravando el problema principal.


TRASTORNOS DEL SUEÑO EN EL LACTANTE

Aunque estos trastornos son, generalmente, "benignos" no deben ser subestimados, pues pueden ser inicio de trastornos de mayor amplitud.Hay variaciones importantes en cuanto al nº de horas de sueño que un bebé necesita: suele ser alrededor de 17 horas, y al final del año de unas 15 horas.

Durante los 3 primeros meses, las interrupciones nocturnas suelen ser frecuentes hasta que poco a poco vayan estabilizándose sus ritmos de sueño.

- Se evitará sobreestimular al bebé durante la vigilia, sobre todo, en momentos cercanos a la hora de dormir.

- Se cuidarán las condiciones externas: luz, ruidos, calor,...

- Y la madre, con sus cuidados "arropará" afectivamente al niño para que éste pueda abandonarse al sueño sin miedos.

El trastorno, propiamente hablando, más común es aquel en el que el bebé duerme períodos de corta duración, seguido de despertares frecuentes, con lloros. Ello altera la vida familiar de forma importante.

Para poder incidir sobre este trastorno, habrá que revisar qué hace el bebé durante el día pues, generalmente, en la mayoría de estos casos se dan condiciones poco favorables para que se establezca un adecuado período de descanso.

PROBLEMAS AL ACOSTARSE

El niño, en cuestión, muestra resistencia a acostarse por diferentes motivos (miedo a la oscuridad, miedo a no despertarse, por sentir inseguridad cuando está solo, por preferir la compañía y la atención de los padres,...), siempre recurriendo a excusas y/o a conductas manipuladoras. Mientras el niño va consiguiendo alargar el momento, va consiguiendo dosis suplementarias de atención y retrasando la angustia que le produce la separación.

Es conveniente e idóneo atajar este problema antes de que se produzca, y la forma de hacerlo es no transigir en el momento de ir a la cama.

Si esto ya se ha convertido en un problema habrá que establecer todo un plan:

- decidir y señalar en qué momento preciso el niño debe acostarse.

- establecer, en los momentos previos al acostarse, rituales que den seguridad al niño (es decir, hacer cosas que vayamos repitiendo cada día y que le vayan mentalizando de que se acerca la hora de dormir: leer un cuento, coger su muñeco preferido,...) pero sabiendo cómo poner punto y final y no dejar que también se alarguen incansablemente.

- procurar evitar actividades o juegos demasiado excitantes y activos en los momentos previos de acostarse.

- y, en ocasiones, sería conveniente ofrecer alguna pequeña recompensa al niño por haber cooperado en el momento de acostarse.


DESPERTAR A MEDIANOCHE

Si se produce de manera ocasional, no constituye ningún problema; sí lo será en el momento en que se convierta en un hábito.

El bebé que se despierta a medianoche porque está mojado, tiene hambre o le duele algo no se le puede, en absoluto, ignorar y habrá que proceder como convenga.

Si el niño es ya mayor deberá observarse el motivo que siempre envuelve a esas interrupciones del sueño (a quién llama, qué pide, respuestas que obtiene,...), y con esta información establecer un plan que podrán establecer los propios padres o con ayuda del especialista infantil.


TERRORES NOCTURNOS

Cuando hablamos de terrores nocturnos no nos referimos a sueños que producen miedo, sino a etapas del sueño en las que al niño le cuesta pasar del sueño profundo al superficial.

El niño no los recuerda, y poco se puede hacer para ayudarle durante ese terror; se esperará a que acabe, abrazándolo y calmándolo hasta que vuelva a la realidad.

En principio, no son algo significativo. Sí sería conveniente acudir al especialista, si se dieran con mucha frecuencia y/o se convirtieran en algo muy molesto.

PESADILLAS

Se trata de reacciones de miedo ante los sueños desagradables; estas reacciones pueden llegar a ser aterradoras. Normalmente, responden a sentimientos de inseguridad, preocupaciones, miedos,...

Lo mejor es despertarle y tranquilizarle. El niño recordará su sueño.

Durante el día, puede hablarse sobre ese sueño, con el fin de ir calmando esos miedos.

Aparecen con mayor frecuencia en niños inseguros y ansiosos, que se preocupan mucho por las cosas.


SONAMBULISMO

El niño, sin despertarse, se levanta de la cama y deambula por la casa.

Se trata de una alteración del sueño, donde los mecanismos encargados de la relajación y la inmovilidad que, normalmente, se produce durante el sueño, son inmaduros y no actúan.

Suele mejorar espontáneamente, aunque cabe la posibilidad de tratamiento médico.

INSOMNIO

Es la dificultad de conciliar el sueño o, de que una vez conciliado, el niño se despierta y no puede volver a dormirse

Habrá que descartar si se está tomando alguna mediación que pueda estar provocándolo.

A partir de esta eliminación, será conveniente valorar de forma más profunda las circunstancias individuales que rodean al niño en cuestión, y establecer un tratamiento.

HIPERSOMNIA

Es la tendencia a dormirse durante todo el día.

Habrá que descartar en primer lugar, si alguna medicación pudiera estar provocando este trastorno,y consultar por ello al especialista.

OTROS TRASTORNOS

CONTENIDO

Trastornos fóbicos en el niño

Trastornos obsesivo-compulsivos

La depresión en el niño

Psicosis infantil
 
TRASTORNOS FOBICOS EN EL NIÑO

El niño "con fobias" siente un miedo irracional y desproporcionado respecto a un objeto o situación real que se lo provoca; él lo vive como una "auténtica" amenaza, de ahí la angustia y el pánico que le suscita.

Como resultado de ello, intenta "evitar sistemáticamente" esa situación: es,en ese momento, cuando la situación de miedo pasa a ser fóbica (esa es su estrategia, "evitar").

Aunque la persona reconoce que ese miedo que siente es excesivo, no puede controlar su reacción. El grado de incapacitación que ese miedo provoca en el sujeto es lo que marcará la gravedad de ese trastorno fóbico.

Hay miedos universales presentes en el desarrollo normal de todo niño, pero que, al igual que aparecen, también desaparecen espontáneamente, a medida que el niño va adquiriendo experiencia respecto a ellas. De forma general, se puede señalar que:

- en los primeros meses de vida, el bebé siente miedo ante los ruidos fuertes e inesperados.

- alrededor de los 6 meses, siente miedo ante los movimientos repentinos,...

- hacia los 8 meses, miedo a las personas y situaciones extrañas. En estos primeros meses, sólo la presencia de la madre calmará la angustia desencadenada.

- alrededor de los 4 años, miedo a la oscuridad, a estar solo, a seres imaginarios, a los animales, a elementos de la naturaleza (truenos,...),...

- hacia los 8 años, miedos más existenciales (a la muerte,...)

La edad nos indicará si su miedo es o no consecuente con ésta y cuánto tiempo se puede esperar que éste dure. De todas formas, aunque ese miedo sea propio de la edad, no debe jamás ignorarse ni ridiculizarse. Tampoco sobreproteger al niño cuando aparezca el miedo, pues ello le llevaría a pensar que existe un peligro real respecto a lo que él siente.

Lo más conveniente es:

- hablar con el niño

- concretar su miedo

- enseñarle a dar el valor real que éste puede tener

- así como maneras de disminuir su ansiedad cuando esté próxima la situación desencadenante.

No todos los miedos desaparecen totalmente con la edad. Todos, niños y adultos, tenemos nuestros propios miedos. Muchos miedos intensos que se tienen de adultos, provienen de experiencias "sufridas" en la edad infantil.

Hay muchos tipos de fobias. Podemos mencionar algunas de ellas:

- miedo a alejarse sólo de casa

- miedo a los lugares muy concurridos de gente

- miedo a los lugares cerrados (claustrofobia)

- miedo a los espacios abiertos (agorafobia)

- miedo a la visión de la sangre

- miedo a los animales (zoofobia)

- miedo a los insectos

- miedo a las alturas

- miedo al agua (hidrofobia)

- .....

Hay quien sufre un tipo de fobia simple, y hay quien presenta una combinación de ellas. Evidentemente, obtiene mejores y más tempranos resultados el primero que el segundo.

El tipo de fobia más frecuente en niños es la fobia escolar. El niño suele reaccionar mediante molestias físicas tales como cefaleas, dolores abdominales,... , incluso vómitos, con el fin de evitar la asistencia a la escuela. Suele suplicar a los padres que no le lleven a la escuela, que acudirá sin falta más tarde o al día siguiente; pero se repite la misma situación. En el momento de la crisis, el niño no razona ante nada.

Cabe diferenciar la fobia escolar de la reacción que un niño pequeño tiene al separarse de la madre cuando entra por primera vez en la guardería; la edad del niño marcará esta diferencia.

Los trastornos fóbicos suelen aparecer entre los 6 y los 12 años; en muchas ocasiones, van desapareciendo espontáneamente (por lo menos aparentemente) o reaparecen con otras formas más adelante.

El tratamiento en niños con fobias suele dar buenos resultados, ya que es más fácil cambiar el estilo cognitivo que aplica el niño sobre las cosas.

Para poder aplicar un tratamiento adecuado, deberán analizarse:

- los elementos presentes en el momento en el que al niño se le desencadena la fobia

- los estímulos o situaciones que rodean al momento en el que ésta aparece.

- qué cosas hacen que esta fobia se mantenga (beneficios secundarios,...).

Los padres no deben forzar al niño a enfrentarse al objeto o situación que causa su temor, pues ello puede hacer aumentar su angustia y su temor. También deberán cuidar su actitud, pues ésta puede inducir al niño a esos temores. La reacción de la familia frente a estas situaciones es decisiva, puede agravar o atenuar la angustia. Suele tratarse de niños muy dependientes del núcleo familiar. De ahí, que se haga necesario también asesorar y trabajar con la familia del niño "fóbico".

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El niño "con fobias" siente un miedo irracional y desproporcionado respecto a un objeto o situación real que se lo provoca; él lo vive como una "auténtica" amenaza, de ahí la angustia y el pánico que le suscita.

Como resultado de ello, intenta "evitar sistemáticamente" esa situación: es,en ese momento, cuando la situación de miedo pasa a ser fóbica (esa es su estrategia, "evitar").

Aunque la persona reconoce que ese miedo que siente es excesivo, no puede controlar su reacción. El grado de incapacitación que ese miedo provoca en el sujeto es lo que marcará la gravedad de ese trastorno fóbico.

Hay miedos universales presentes en el desarrollo normal de todo niño, pero que, al igual que aparecen, también desaparecen espontáneamente, a medida que el niño va adquiriendo experiencia respecto a ellas. De forma general, se puede señalar que:

- en los primeros meses de vida, el bebé siente miedo ante los ruidos fuertes e inesperados.

- alrededor de los 6 meses, siente miedo ante los movimientos repentinos,...

- hacia los 8 meses, miedo a las personas y situaciones extrañas. En estos primeros meses, sólo la presencia de la madre calmará la angustia desencadenada.

- alrededor de los 4 años, miedo a la oscuridad, a estar solo, a seres imaginarios, a los animales, a elementos de la naturaleza (truenos,...),...

- hacia los 8 años, miedos más existenciales (a la muerte,...)

La edad nos indicará si su miedo es o no consecuente con ésta y cuánto tiempo se puede esperar que éste dure. De todas formas, aunque ese miedo sea propio de la edad, no debe jamás ignorarse ni ridiculizarse. Tampoco sobreproteger al niño cuando aparezca el miedo, pues ello le llevaría a pensar que existe un peligro real respecto a lo que él siente.

Lo más conveniente es:

- hablar con el niño
- concretar su miedo
- enseñarle a dar el valor real que éste puede tener
- así como maneras de disminuir su ansiedad cuando esté próxima la situación desencadenante.

No todos los miedos desaparecen totalmente con la edad. Todos, niños y adultos, tenemos nuestros propios miedos. Muchos miedos intensos que se tienen de adultos, provienen de experiencias "sufridas" en la edad infantil.

Hay muchos tipos de fobias. Podemos mencionar algunas de ellas:

- miedo a alejarse sólo de casa
- miedo a los lugares muy concurridos de gente
- miedo a los lugares cerrados (claustrofobia)
- miedo a los espacios abiertos (agorafobia)
- miedo a la visión de la sangre
- miedo a los animales (zoofobia)
- miedo a los insectos
- miedo a las alturas
- miedo al agua (hidrofobia)
- .....

Hay quien sufre un tipo de fobia simple, y hay quien presenta una combinación de ellas. Evidentemente, obtiene mejores y más tempranos resultados el primero que el segundo.

El tipo de fobia más frecuente en niños es la fobia escolar. El niño suele reaccionar mediante molestias físicas tales como cefaleas, dolores abdominales,... , incluso vómitos, con el fin de evitar la asistencia a la escuela. Suele suplicar a los padres que no le lleven a la escuela, que acudirá sin falta más tarde o al día siguiente; pero se repite la misma situación. En el momento de la crisis, el niño no razona ante nada.

Cabe diferenciar la fobia escolar de la reacción que un niño pequeño tiene al separarse de la madre cuando entra por primera vez en la guardería; la edad del niño marcará esta diferencia.

Los trastornos fóbicos suelen aparecer entre los 6 y los 12 años; en muchas ocasiones, van desapareciendo espontáneamente (por lo menos aparentemente) o reaparecen con otras formas más adelante.

El tratamiento en niños con fobias suele dar buenos resultados, ya que es más fácil cambiar el estilo cognitivo que aplica el niño sobre las cosas.

Para poder aplicar un tratamiento adecuado, deberán analizarse:

- los elementos presentes en el momento en el que al niño se le desencadena la fobia
- los estímulos o situaciones que rodean al momento en el que ésta aparece.
- qué cosas hacen que esta fobia se mantenga (beneficios secundarios,...).

Los padres no deben forzar al niño a enfrentarse al objeto o situación que causa su temor, pues ello puede hacer aumentar su angustia y su temor. También deberán cuidar su actitud, pues ésta puede inducir al niño a esos temores. La reacción de la familia frente a estas situaciones es decisiva, puede agravar o atenuar la angustia. Suele tratarse de niños muy dependientes del núcleo familiar. De ahí, que se haga necesario también asesorar y trabajar con la familia del niño "fóbico".

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TRASTORNOS OBSESIVO-COMPULSIVOS EN EL NIÑO

Cuando hablamos de "obsesión" nos referimos a cualquier pensamiento o imagen mental que permanece en la conciencia de la persona, de forma repetitiva e indeseada.

Y la "compulsión" es la actuación estereotipada de la obsesión que tiene la persona (Por ej. , si la obsesión está en los gérmenes, la compulsión podría ser lavarse con mucha frecuencia las manos).

En las obsesiones siempre está presente la necesidad de realizar algún ritual; este ritual va siempre acompañado de ansiedad. Si este ritual es interrumpido, desencadena en el niño una crisis de irritabilidad y agresividad. Suelen desaparecer espontáneamente; en algunos persisten, pues son tolerados o incluso favorecidos por el medio familiar, quedando como rasgos de una personalidad obsesiva.

Es poco frecuente observar este trastorno en niños, antes de los 10-12 años.

Es frecuente observar en la familia antecedentes de trastornos obsesivo-compulsivos o un carácter extremadamente obsesivo.

Las obsesiones y compulsiones en niños no se diferencian de las de los adultos; sí son distintas en la forma de presentación.

Las obsesiones más frecuentes suelen ser:

- sobre daños o peligros potenciales
- sobre la suciedad, los gérmenes,...

Y las compulsiones más frecuentes:

- lavado de manos
- manipulación de objetos
- rituales al acostarse

Con frecuencia, los niños que sufren este tipo de trastornos

- tienen un CI superior al de la media
- presentan obsesiones y compulsiones juntas
- tienen sentimientos de culpa
- sus síntomas perturban su entorno

Hay toda una variación que va desde algunos rasgos obsesivos propios de una personalidad obsesiva (poco tolerante, rígida, superordenada,...) en algunos sujetos hasta llegar a la neurosis obsesiva cuyo trastorno incapacita al sujeto de forma importante. Esta incapacitación es la que marca la gravedad del trastorno.

Algunos pacientes con este tipo de trastornos obtienen buenos resultados con medicación específica. La evolución varía mucho de un individuo a otro. El éxito del tratamiento estará, una vez más, en un análisis individualizado y profundo del trastorno que presenta, por parte de un especilaista infantil.


LA DEPRESION INFANTIL

Este trastorno aunque presenta características comunes a los trastornos depresivos del adulto, también es verdad que tiene sus particularidades según la edad del niño. Los criterios a seguir para su diagnóstico serán los mismos.

La depresión puede presentarse como algo manifiesto o como un trastorno enmascarado por otro; será labor de un buen diagnóstico, averiguarlo.

En la depresión aparece, de forma brusca, un cambio importante en el comportamiento del niño respecto a cómo era hasta ese momento. Se observa en el niño con depresión, un trastorno en su estado de ánimo.

Si aparece de forma clara, el niño se muestra:

- apático, sin interés por cosas que antes le atraían
- triste sin causa aparente
- su capacidad de disfrute (de encontrar placer) está disminuida
- con ansiedad y agitación
- muy irritable
- con el sueño alterado (insomnio por la noche y, a veces, hipersomnia durante el día)
- muy fatigado, sin energía (sobre todo, por la mañana)
- se alteran sus hábitos alimenticios (generalmente, hay pérdida del apetito, pero también se da el caso opuesto)
- con dificultades de concentración, afectándose su rendimiento escolar
- en su pensamiento está muy presente el tema de la muerte
- frases negativas sobre sí mismo
- ..........

En la adolescencia, la depresión aparece frecuentemente en forma de conducta antisocial (agresividad, negativismo,...), deseos de irse de casa y de retraerse socialmente, sentimientos de ser incomprendido, malhumor, irritabilidad,...

En cuanto al tratamiento aplicable a este tipo de trastornos se encuentra la medicación antidepresiva que servirá de base para poder trabajar, mediante psicoterapia, la depresión del niño. Asimismo, el especialista infantil asesorará a los padres sobre cómo ayudar a su hijo a superar el trastorno.

PSICOSIS INFANTIL

El niño psicótico se comporta, permanentemente, de forma "estrafalaria" y desconcertante.

Las conductas propias de una psicosis pueden describirse como:

- aislamiento: presenta una clara falta de comunicación respecto al entorno. Ya desde los primeros meses, se observa una falta de contacto ocular, hay ausencia de sonrisa (propia ya del 3er mes), ausencia del miedo frente a personas o situaciones extrañas (ya presente en el 8º mes). Rechaza, generalmente, el contacto físico.

- con frecuencia su tono muscular es hipotónico (tono bajo).

- sus gestos son extraños, poco habituales

- el niño se muestra como absorto o "embobado" en sus propios movimientos o gestos.

- explora el entorno con formas especiales como el olfateo (de cosas, personas,...),...

- se observan trastornos en el lenguaje, muy diversos según el grado. El niño psicótico adquiere el lenguaje más tarde de lo normal, de forma incompleta e inadecuada; también se ve afectada la entonación.

- hay trastornos de las funciones intelectuales, aunque son difíciles de detectar, pues no hay apenas posibilidad de comunicación con el especialista infantil encargado de evaluarlo.

- presenta una increíble capacidad retentiva (de memorizar).

- su esquema corporal está muy alterado.

- es característica la necesidad de realizar determinados rituales al acostarse, salir,... (el romper esa secuencia le hará "descontrolarse")

- pueden darse ideas delirantes (de tipo persecutorio,...), alucinaciones (auditivas, por ej.),...muy difíciles de constatar.

- trastornos en el sueño (insomnio).

- trastornos en la alimentación

- retraso en el control de los esfínteres

Tipos de psicosis:

- autismo precoz (suele darse antes de los 3 años de vida)

- esquizofrenia infantil (cuanto mayor es el niño más se parece este trastorno al de edad adulta)

En el diagnóstico será fundamental discriminar si se trata de éste u otro trastorno que puede desarrollarse con síntomas similares.

Cuanto antes se intervenga, más se podrá evitar el deterioro que implica sufrir este tipo de trastornos. El tratamiento básicamente es farmacológico, prescrito por el psiquiatra infantil, pero no es curativo (es paliativo de los síntomas). A veces, se hará necesaria la hospitalización del niño. Su educación deberá ser especializada. La psicoterapia con el niño y con la familia puede ayudar mucho.

FRACASO ESCOLAR

CONTENIDO


Introducción





Trastornos específicos del desarrollo:

Dislexia

Disgrafía

Discalculia

Retraso psicomotriz

Trastornos del aprendizaje:


Trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Trastorno psicopedagógico

Otros trastornos





Problemas de aptitudes y de rendimiento

Problemas de atención

Problemas de memoria

Problemas de razonamiento verbal

Problemas de razonamiento abstracto

Problemas de razonamiento numérico

Problemas de sobrecarga-sobrexcitación

Se engloban bajo el nombre de "trastornos del aprendizaje" gran variedad de trastornos, cuyas causas son muy diversas. Habría que restringir la definición a aquellos trastornos, bajo los que siempre se detecta un nivel de aprendizaje inferior a lo que se considera "normal" para la edad del niño, siempre y cuando ello no se deba:




- a retraso mental



- ni a ningún otro trastorno del desarrollo



Para poder abordar de forma adecuada una situación así, el especialista infantil deberá hacer la valoración del problema desde varias perspectivas:



- desde el nivel madurativo del niño (su lateralidad, su psicomotricidad general, la organización de su esquema corporal,...)



- desde su estado neurológico (valorar si es preciso realizar algún tipo de prueba neurológica).



- desde su nivel de inteligencia y los factores que influyen en ésta.



- desde la situación o nivel psicopedagógico (en las diferentes áreas y habilidades,...)



- desde su personalidad (desde el punto de vista de los padres, así como de los profesores).





TRASTORNOS ESPECIFICOS DEL DESARROLLO



Dislexia



En los niños con dislexia hay una gran dificultad por distinguir las letras o grupos de letras, así como su orden y ritmo dentro de una palabra y/o una frase.



Muestran gran dificultad para realizar con éxito el aprendizaje de la lectura, presentando un nivel de lectura significativamente inferior al esperado por la edad o el curso escolar.



La dislexia afecta al resto de aprendizajes. Todo el comportamiento del niño disléxico se verá afectado por su problema de comunicación. Realizar cualquier tarea, le supone un "derroche de energía". Se mueve con inseguridad, le cuesta coger un lápiz, situarse frente a un papel en blanco,...



Básicamente, las causas giran alrededor de:



- una mala lateralización



- desorientación espacio-temporal



- problemas de percepción



- alteraciones en su psicomotricidad (esquema corporal, equilibrio,...)



- trastornos de tipo afectivo



y, NO se deberá, a ningún defecto visual, auditivo o neurológico.



La mala lateralización le dificultará emplazar y orientar las letras correctamente; ello provocará la realización de inversiones, omisiones,... confusiones de éstas que le impedirán alcanzar el nivel de lectura deseable.

El método elegido para el aprendizaje de la lectura influirá en la aparición de este trastorno. Lo ideal y más completo será utilizar un método mixto. No hay métodos buenos ni malos, cualquier método es bueno si se aplica adecuadamente.



Generalmente, va asociado a la disgrafía.



Es muy importante detectar dicho trastorno precozmente (entre la Educación Infantil y los dos primeros cursos del Ciclo Inicial) e intervenir a través de un psicólogo infantil, intensificando de forma individual dicho aprendizaje. Lo más importante será establecer la causa para poder intervenir de la forma más adecuada y rápida para que no se complique el problema con los siguientes aprendizajes escolares.





Disgrafía



Es un trastorno específico de la escritura: el niño presenta un nivel de escritura significativamente inferior al esperado por su edad y curso escolar, y ello influye negativamente en sus aprendizajes escolares



Las problemas más frecuentes que se suelen obsevar son:



- inversión de sílabas



- omisión de letras



- escribir letras en espejo



- escritura continuada o con separaciones incorrectas



Va íntimamente relacionado con la lectura.



Todo ello, le supone un sobreesfuerzo de atención y muy pocos resultados exitosos.



El tratamiento consistiría en detectar la causa lo antes posible , y realizar una atención individualizada y específica sobre cada caso en cuestión, por parte de un especialista en Psicología infantil. Es conveniente intervenir cuanto antes para que no aumente el rpoblema con los siguientes aprendizajes.





Discalculia



Es un trastorno específico del cálculo aritmético.



Suele aparecer asociado a la dislexia, la disgrafía y a trastornos de la atención.



Los problemas más frecuentes que se suelen observar son:



- confundir los números



- invertirlos



- escribir los números en espejo



- y los problemas derivados de todo esto.



El tratamiento va enfocado a encontrar la causa, y aplicar lo antes posible una atención individualizada y específica sobre los conceptos aritméticos, por parte de un psicólogo infantil. Es conveniente intervenir cuanto antes para que no aumente el problema con los siguientes aprendizajes.





Retraso Psicomotriz



Un retraso en cualquiera de las áreas psicomotrices puede repercutir negativamente en el resultado de los aprendizajes escolares. Será necesario realizar una exploración profunda de cada uno de los aspectos, para saber sobre qué puntos trabajar.



En la base de todos los aprendizajes está la Psicomotricidad; deficiencias o alteraciones en ésta influyen indiscutiblemente. Cuanto antes se detecten y antes se proceda a trabajar sobre ella, mejores serán los resultados.



Dentro del apartado "Trastornos psicomotrices" puede encontrarse más información al respecto.











TRASTORNOS DEL APRENDIZAJE ESCOLAR





Trastorno por déficit de atención con hiperactividad



Es uno de los trastornos más consultados. Suele ser más frecuente en niños que en niñas.



Aunque aparezca antes de los 4 años (lo hace en la mayoría de los casos), no se llega a detectar hasta el inicio de la escolaridad.



El fracaso escolar suele ser una consecuencia, un problema generado por un trastorno del comportamiento.



Los síntomas que aparecen con claridad son:



- movimientos de manos, pies,...frecuentes, que denotan inquietud.



- dificultad por permanecer sentado, así como por esperar turno.



- dificultad por mantener la atención centrada en actividades, bien sean o no de juego



- se distrae con facilidad ante cualquier estímulo



- responde precipìtadamente, suele hablar en exceso, interrumpe actividades de otros, no escucha lo que se le dice.



- muestra dificultad en seguir las instrucciones que se le dan (pero no porque no las comprenda ni porque no quiera seguirlas)



- cambia con facilidad y frecuencia de actividad, sin acabar ninguna



- suele perder objetos necesarios para la realización de las tareas



- suele realizar actividades físicas peligrosas



- sus trabajos escolares son descuidados y generalmente inacabados, pues trabaja de forma impulsiva y desorganizada.



Las causas de este trastorno son muy vagas, auqnue se conocen los factores que predisponen a ello (familias desestructuradas, ....)



El pediatra determinará si se precisa tratamiento farmacológico y de qué tipo.La medicación sin terapia acaba siendo sólo una ayuda temporal.



Se ha de llevar a cabo de forma paralela , una terapia comportamental de tipo psicológico, así como proporcionar a padres y maestros asesoramiento sobre el trastorno que sufre el niño y maneras de afrontarlo. este trabajo conjunto suele dar muy buenos resultados.





Trastornos psicopedagógicos



Cuando un niño, al finalizar el curso escolar, no tiene asumidos los objetivos pedagógicos propuestos en su inicio y pasa al curso siguiente se le crearán problemas de aprendizaje más complejos de los que ya venía sufriendo, sobre todo en aquellas áreas de mayor continuidad (matemáticas, lenguaje,...).



Requerirá asistencia individual y puntual que le permitan ir recuperando ese déficit.





Otros trastornos



En algún caso, otros trastornos como la depresión infantil pueden estar detrás de los problemas de aprendizaje. Un niño que hasta ese momento siempre había salido exitoso en sus aprendizajes, y que de repente se muestra triste, inhibido,...podría hacernos sospechar de ello.



En estos casos, el trastorno de aprendizaje será tratado desde la raíz, desde la causa profunda, por un especialista de la Psicología infantil. Los problemas de aprendizaje serían en estos casos síntomas o consecuencias de un trastorno mayor y no el eje de dicho trastorno.











PROBLEMAS APTITUDINALES Y DE RENDIMIENTO





Problemas de atención



La atención es un factor muy importante para que la información llegue hasta el cerebro y, posteriormente, quede retenida.La atención es selectiva, y no se puede prolongar indefinidamente. Es preferible mantenerla en un plazo corto de tiempo y volver sobre ella tras un período de descanso.



Para superar las dificultades sobre la atención es conveniente:



- dedicar al sueño un número de horas suficientes, según la edad del niño y sus necesidades particulares.



- cuidar la respiración: algo que suele pasar desapercibido, pero que es muy necesario para que el oxígeno llegue a la sangre con facilidad, contribuyendo así a disminuir el cansancio.



- una alimentación equilibrada y completa: no realizar tareas de estudio despúes de una comida abundante.



- motivar e interesar al niño para realizar la tarea propuesta.



- dejar, entre tarea y tarea, un tiempo de relajación y/o descarga.





Problemas de memoria



Para que se ponga en marcha el mecanismo de la memoria, la persona se ha de proponer recordar la información recibida. A partir de aquí, seleccionará de entre la información, la relacionará con otros datos ya adquiridos y la integrará.



Un ambiente relajado y tranquilo ayudará a "fijar" la información.



Encontrar la causa de dichos problemas, incidiendo sobre ella, así como realizando ejercicios específicos que impliquen dicha aptitud serán los pasos a seguir.





Problemas de razonamiento verbal



Los niños con problemas en este área, ven afectada tanto la comprensión como la fluidez de su lenguaje.



Se hará conveniente trabajar estos aspectos con un psicólogo infantil, a través de tareas que impliquen estas aptitudes, así como el ir fomentando el gusto por la lectura y todo aquello que, de alguna manera, pueda ir mejorando su capacidad lingüística.





Problemas de razonamiento abstracto



Plantear y resolver problemas ayudará a desarrollar esta aptitud.





Problemas de razonamiento numérico



Los problemas en esta aptitud suelen deberse a una falta de atención y de concentración, y a dificultades en temas propiamente de cálculo (de automatizar el mecanismo de las operaciones: suma, resta,...).





Problemas de sobrecarga-sobreexcitación



El descansar poco, permanecer demasiado tiempo seguido frente a una misma tarea y el realizar un exceso de actividades extraescolares constituyen un círculo vicioso que acaba repercutiendo negativamente en el éxito escolar del niño.

ENURESIS / ENCOPRESIS (Trastornos de la eliminación)

CONTENIDO

Introducción

Enuresis funcional

Encopresis funcional

 
La maduración nerviosa es condición indispensable para que pueda lograrse dicho control.

Alrededor de los 18 meses, el niño puede anticipar la sensación de pipí y/o decir que está mojado.

Sobre los 2 años, se inicia el control: primero de día, y algo más tarde de noche.

Alrededor de los 4 años debe haberse logrado.

No olvidemos que las edades son orientativas, pues todo depende de la maduración de cada niño.


ENURESIS FUNCIONAL

La Enuresis es la emisión no voluntaria de orina por el día o por la noche, a una edad en la que se espera que haya control al respecto, es decir, más allá de los 3-4 años.

La Enuresis puede ser:

- primaria: si el niño nunca ha conseguido controlar su pipí.

- secundaria: si, después de un período de control, no consigue volver a él.

- diurna

- nocturna

- mixta: en ambos momentos del día

Hay una serie de factores que pueden predisponer al niño a padecer este trastorno:

- algún problema físico: una vejiga pequeña o de musculatura débil. es lo primero que habría que averiguar.

- iniciar demasiado tarde el hábito del control del pipí; una vez pasada la edad óptima, alrededor de los 2 años, es más difícil.

- circunstancias críticas emocionalmente (factor psicológico): nacimiento de un nuevo hermanito,...

- factor hereditario: es frecuente que alguien de la familia haya tenido el mismo problema; si es así, es conveniente explicárselo al niño para darle seguridad.

- un ciclo del sueño muy profundo que le impide recibir el aviso de "vejiga llena".

- padecer algún otro trastorno al que la enuresis va asociado.

Aunque suele mejorar espontáneamente con el paso del tiempo, es un tema que no debe ignorarse. El primer paso será determinar la causa del problema o el factor que lo ha podido desencadenar.

Nunca se debe ridiculizar ni castigar a un niño por este hecho, ya que ello muy al contrario de hacerle reaccionar, le puede provocar importantes problemas emocionales.

En algunos casos, se utiliza tratamiento farmacológico, pero suelen tener bastantes efectos secundarios, por lo cual no es muy aconsejable. Se aplican, asimismo, técnicas de aprendizaje al control, aparatos de alarma (pipi-stop),... según el caso

ENCOPRESIS FUNCIONAL

La Encopresis consiste en que el niño hace sus deposiciones, repetida e involuntariamente, en lugares que no son adecuados para ello, a una edad en la que se espera que haya control al respecto, es decir, más allá de los 3-4 años.

La Encopresis puede ser:

- primaria: si nunca se ha logrado el control.

- secundaria: si se produce después de un período de control.

Este trastorno suele estar asociado a:

- unos malos hábitos de aprendizaje: presiones excesivas o rigidez al exigir que el niño controle a una edad aún temprana para hacerlo.

- al estreñimiento crónico, que provoca una distensión del colon y la consiguiente pérdida del tono muscular, con lo cual se producen esas pérdidas.

- también puede ser síntoma de depresión infantil u otro trastorno.

Será pues lo más importante identificar la causa que la produce.

El tratamiento también dependerá de si es algo ocasional o más recurrente. Lo primero será ser visitado por el pediatra, quien determinará cómo proceder y si es necesaria o no la visita a un especialista.

Según la personalidad del niño, se optará por quitar importancia al tema o por insistir al niño en que sea más cuidadoso. Eso sí, jamás se le ridiculizará ni castigará por ello.

TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO

CONTENIDO


Introducción

El niño que miente

El niño que roba

El niño agresivo


Se trata de las llamadas "conductas antisociales", en las que no se respetan los derechos de los demás ni las normas sociales.

Suelen ir apareciendo en el transcurso normal del desarrollo de un niño, pero en el momento en que persisten en el tiempo más allá de lo "esperable" y en un grado de intensidad "llamativo" quedará determinada la conducta como problemática.


EL NIÑO QUE MIENTE


El niño suele mentir como resultado de un sentimiento de frustración.

Hasta los 4 años, el niño suele comportarse con el fin de complacer a los padres; de ahí, que el realizar algo que se sabe no va a gustar, se omite, no se cuenta.

Es alrededor de los 6-7 años, cuando el niño ya tiene conciencia de haber mentido y se siente mal por ello, aunque no se le haya descubierto.

Razones por las que un niño suele mentir:

- por imitar a los adultos: El niño se da cuenta que los adultos mienten cuando les interesa:

- para complacer a alguien

- para no hacerle daño,... Para el niño esto se va a ir convirtiendo en algo natural, que cree poder utilizar a su conveniencia tal y como ha observado en los demás.

- por predisposición en su personalidad: encontraremos diferentes reacciones según el carácter del niño. Si es tímido o si es un niño con muchos miedos, lo que hará será negar las cosas. El niño exaltado, las exagerará. Precisarán diferente trabajo terapéutico:

- al niño tímido se le estimulará más, se hablará con él para que al "conocer" esas cosas que le producen tanto miedo se sienta con más dominio sobre ellas.

- al niño exaltado se le intentará relajar mediante ejercicios de descarga psicomotriz o mediante alguna actividad deportiva; y se atenderá con detalle a sus fantasías, haciéndole ver que no son más que eso o que sólo una parte de éstas se ajustan verdaderamente al mundo real.

- para llamar la atención, pues se siente poco atendido: la mentira más frecuente suele ser el inventar una dolencia (se trata de algo diferente a los trastornos psicosomáticos, pues aquí el niño en realidad no sufre enfermedad alguna). Los padres deberán intentar dar al niño el afecto que reclama y dedicarle más tiempo.

- para evitar un castigo: la mayoría de las mentiras vienen producidas por este miedo. Suele responder a unos padres demasiado rígidos y moralizadores, y a un hijo con miedo de perder el amor de éstos. Es conveniente averiguar qué imagen tienen estos hijos de los padres, pues a veces es muy distinta de la que creemos.

- por vanidad o "chulería": generalmente se produce porque el niño quiere agradar a los padres, sabiendo cuánto valoran éstos las apariencias.

- por no tener la capacidad de distinguir entre lo real y lo imaginario: este caso precisa de psicoterapia, ya que este tipo de niños no tienen conciencia de que están mintiendo; significa que está anclado en fases anteriores de su desarrollo o que está perdiendo contacto con la realidad.

De acuerdo a las capacidades evolutivas del niño, es conveniente buscar la manera de enseñarle sobre la honestidad, a identificar lo real de lo imaginado,... y sobre todo, intentar ser un buen ejemplo.

Se felicitará siempre la veracidad de lo explicado, y una vez el niño miente , antes que reñirle, es necesario averiguar los motivos que le han llevado a mentir.

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EL NIÑO QUE ROBA

El robo también suele producirse como resultado de un sentimiento de frustración.

Cuando el niño se inicia en esta conducta, fácilmente la convierte en un hábito, pasando de pequeños hurtos en casa a robos cada vez mayores.

Algunas de las causas por las que un niño, al que no le falta nada, roba son:

- por impulso, actúa sin reflexionar: desea un objeto y su egocentrismo no le deja darse cuenta de que deja a otra persona sin ese objeto.

- por culpabilidad (para que le castiguen)

- para tomar protagonismo ante compañeros,...

- para compensar el sentimiento que tiene de carencia afectiva o de abandono

- por agresividad, únicamente para perjudicar al dueño de aquel objeto, aunque despúes dicho objeto sea destruido o regalado.

En cuanto se observen indicios de esta conducta, los padres deben actuar, no deben dejar lo sucedido en algo ignorado. No debe culpabilizarse al niño: "malo" no es el niño, sino la acción de robar que ha realizado. Se hablará sobre lo sucedido, sobre cómo poder reparar el daño realizado y, si es posible, pedir disculpas a la persona afectada.

Según la gravedad o la persistencia de esta conducta se hará precisa la intervención de un psicólogo infantil

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EL NIÑO AGRESIVO

Las primeras conductas consideradas realmente como agresivas aparecen entre el 2º y 3er año de vida cuando se siente frustrado por no ver cumplidos sus deseos; entonces, el niño araña, muerde, pega,...

Antes de esta edad, lo que muestra el niño es rabia, mediante pataletas y gritos.

Es a partir de los 4 años, cuando esta agresividad pasa a ser expresada verbalmente.

Esto ocurre en el desarrollo normal de todo niño. Lo que sucede es que algunos continúan mostrándose agresivos, y esto sí que se convierte en una conducta problemática. El grado de agresividad, la edad de aparición, así como su permanencia en el tiempo hará determinar la intervención de un psicólogo infantil que abarque el problema desde su globalidad.

Generalmente, tras este comportamiento hay una baja autoestima, un ser que lucha por autoafirmarse y/o la expresión de un exceso de tensión o angustia que no encuentra otra vía de escape. Para unos, la agresión es una forma de dominar al grupo y para otros es imitar lo que han visto o vivido en casa,...

Para lograr algún cambio en dicho comportamiento, habrá que incidir directamente sobre las causas que lo originan, además de educarle en el control de sí mismo.

Al hablar de agresividad nos referimos tanto a la agresividad física como a la verbal, y tanto a la autoagresividad como a la agresividad contra los demás. Tanto el comportamiento autodestructivo como el de agresividad contra los demás pueden llegar a resultar muy peligrosos; de ahí, que no deben ignorarse, ni se puede esperar a que se resuelvan por sí solos.

AGRESIVIDAD CONTRA LOS DEMAS

Cuando un niño se muestra una conducta agresiva contra los demás, se le apartará del grupo, provocando en él una reflexión, sin reñirle ni culparle, y haciendo que continúe su juego sólo hasta que decida volver a integrarse al grupo con otra actitud más adecuada.

Encontramos en este grupo también a los niños que:

- juegan continuamente con fuego

- dañan a los animales .

Son casos que requieren una rápida intervención, pues están poniendo en peligro su propia vida y la de los demás.


AUTOAGRESIVIDAD (Suicidio, Autolesionarse,...)


- El suicidio es algo poco frecuente en niños menores de 10 años; lo es más en las edades cercanas a la adolescencia.

Signos preocupantes son:

- el mostrarse "especialmente triste"

- perder interés por las cosas que le rodean

- perder el apetito

- alteraciones del sueño (en exceso o en defecto)

- decir cosas negativas sobre sí mismo

- .....

Estos datos deben alertarnos, y hacen necesario buscar las causas (hablando con el propio niño).

La mayoría de los casos requerirán un trabajo más profundo por parte de un especialista infantil, e intervenir de forma rápida mediante un tratamiento.

TRASTORNOS PSICOSOMÁTICOS

CONTENIDO

Introducción

Asma infantil

Eccema

Migrañas infantiles

Cefaleas

Dolores abdominales

Alopecia



Estos trastornos afectan al cuerpo, pero la causa es psicológica.

Suelen observarse en aquellos "niños" que tienen un importante sentimiento de abandono o que lo viven así (niños adoptados, niños que viven muy mal la llegada de un hermanito,...). Al no poder reclamar directamente ese afecto que tanto necesitan, lo expresan a través del cuerpo, esperando así "inconscientemente" obtener dosis suplementarias de atención y afecto.

Siempre se observa un beneficio secundario que comporta el padecer esa dolencia.

No deberá infravalorarse esa molestia, pues él lo desconoce conscientemente, así como tampoco inflar esa dolencia. Se intentará dar al niño ese afecto , y no estaría de más consultar a algún especialista infantil. Este orientará sobre el significado de ese síntoma psicosomático y el por qué de no ser otro.

El adulto ante un conflicto aumenta su tensión; ésta puede llegar a manifestarse a nivel corporal mediante la aparición de una enfermedad. En el niño esto se produce con mucha más fuerza.

Muchos trastornos psicosomáticos tienden a surgir en edades específicas, ya que se relacionan con la maduración del funcionamiento de determinados órganos y con el desarrollo psicológico. Suele afectarse el órgano más débil. Por ej.:- eccema (8-24 meses) , dolores abdominales (alrededor de los 3-4 años), asma (alrededor de los 5 años), cefalea (alrededor de los 6-7 años)....

Pueden agruparse según el área del cuerpo afectada:

- referentes al aparato respiratorio ...asma

- referentes a la piel: ...eccema

- referentes a la cabeza: ...cefalea ...migraña ...anginas de repetición ...otitis de repetición

- otros: ...dolores abdominales.

A continuación veremos algunos de ellos.


ASMA INFANTIL

Hay un componente somático y otro psicológico. Hay un agente que causa la alergia, y otras veces ese agente está ausente y también se desencadena la crisis.

Y algo ocurre de forma general: el niño padece la crisis en presencia o ausencia de una misma persona, en un mismo lugar o circunstancia, sin que ello tenga nada que ver con el agente alérgico.

La separación del medio familiar suele mejorar las crisis.

Suelen desaparecer muchas afecciones de este tipo con la pubertad.

Se hace necesaria la consulta a un profesional, ya que si se observa un importante componente psicológico y se da exclusivamente tratamiento físico, puede resultar un fracaso.

El psicólogo revisará que ocurre con las relaciones familiares, los factores que desencadenan la crisis,...e incidirá sobre ello.Los tratamientos, pues, deberán ser mixtos (médicos y psicológicos) y se valorará en cada caso el tipo de terapia.

ECCEMA

Las manifestaciones cutáneas tienen tanto orígenes fisiológicos como psicológicos. La piel es la barrera entre el mundo interior del individuo y el exterior.

Suele afectar a niños más bien sumisos, sensibles y muy ansiosos. Esa ansiedad, por una "predisposición congénita" se expresaría mediante el eccema.

MIGRAÑAS INFANTILES

Consiste en la aparición brusca de una intensa cefalea.

Aparece frecuentemente en el niño de edad escolar; también suele encontrarse en algún otro miembro de su familia.

CEFALEAS

Es difícil distinguirlas de las migrañas.

También aparecen frecuentemente en niños de edad escolar. Tanto su aparición como su desaparición es repentina.

Suele responder a un mecanismo psicológico que lleva a "no poder pensar", pues le envuelve alguna situación, para él desagradable, de la que no puede escapar (ej. separación de los padres,...).


DOLORES ABDOMINALES

Entre los 7 y 9 años los niños se quejan de esta dolencia con mayor frecuencia que en otras edades.

Se acompaña de vómitos, de "un mal comer".

Es la queja más frecuente dentro del grupo de estos trastornos.


ALOPECIA

En el historial de los niños que sufren alopecia suele encontrarse algún hecho traumático que les ha supuesto la pérdida, real o simbólica, de algo.

La psicoterapia no suele ser suficiente para que el pelo se vaya repoblando, hace falta tratamiento médico básico.

TRASTORNOS DE LA ALIMENTACION

CONTENIDO

Cólicos idiopáticos del 1er. trimestre
Vómitos psicógenos
Anorexia nerviosa del 2do. trimestre
Anorexia nerviosa
Bulimia nerviosa
Pica
Rumiación o mericismo
Publicaciones y Journals
 
COLICOS IDIOPATICOS DEL 1ER TRIMESTRE

Suelen aparecer en el recién nacido poco despúes de volver de la clínica.

Es "un sufrimiento digestivo" que aparece despúes de la toma de alimento o durante la misma; el niño romperá a llorar de forma brusca, moviéndose y encogiendo las rodillas sobre su vientre.

Posibles causas:

- por parte del neonato, la tendencia a la hipertonicidad (sus tensiones internas quedan reflejadas en su cuerpo de este modo) en los músculos de su cuerpo (los del abdomen son uno de ellos).

- y, por parte, de la madre que se muestra excesiva y angustiosa al interpretar ese llanto del bebé como hambre, sobrecargando de ese modo su aparato digestivo y aumentando así las causas de la tensión.

Suele desaparecer al 3er mes, quizás porque el bebé encuentra otras vías de descarga a sus tensiones.

Puede encontrar alivio con el movimiento de mecerlo o acunarlo, con el contacto de la madre y con el chupete.

VOMITOS PSICOGENOS

Son aquellos vómitos que acompañan a reacciones emocionales intensas o a alguna conducta de oposición.

ANOREXIA NERVIOSA DEL 2º TRIMESTRE

Suele aparecer durante el 2º Semestre, frecuentemente entre los 5 y 8 meses. Puede aparecer bruscamente o de forma progresiva.

El niño muestra rechazo (actitud de oposición) o desinterés por la comida (deja que su madre "se la embuche").

Puede surgir como algo reactivo al cambio de alimentación, al destete que se suele iniciar sobre la edad indicada; ello acompañado de una actitud de acoso por parte de la madre, que se angustia al ver que el niño no come y aún se obsesiona más con el tema.

Entonces, para el niño, la comida deja de ser la simple ingesta de alimento para pasar a ser un episodio de angustia de la madre que traspasa al niño, la cual pierde la disponibilidad para ello y recurre a cualquier técnica (chantaje, amenaza,...) para lograr introducir en la boca del niño algo de comida.

No forzar el apetito del niño. Hacer una valoración de las actitudes y circunstancias que rodean a cada acto de comer para poder reorientar la situación, y tranquilizar a la madre.

ANOREXIA NERVIOSA

Hay una notable alteración de la percepción de la propia imagen corporal, que lleva al/la paciente a no comer, no por perder el apetito, sino por un miedo intenso a engordar; a pesar de estar delgadísimas, hablamos en femenino, pues en su mayoría las pacientes son mujeres, se quejan de "estar gordas".

Esto les lleva a combinar, en algunos casos, episodios de bulimia (de ingesta descontrolada de alimentos, con la posterior provocación de vómitos, toma de laxantes y/o diuréticos,... ya que no han perdido el apetito.

En los casos más graves, este cuadro va acompañado de otros síntomas físicos: hipotensión, estreñimiento, pérdida de caracteres sexuales secundarios, alteraciones en la piel,...

Es muy conveniente ponerse en manos de un especialista o de un servicio hospitalario, pues deberá valorarse la gravedad del cuadro, y el pertinente ingreso de la paciente según sea su estado de salud. Así como valorar las implicaciones psicológicas..

BULIMIA NERVIOSA

Consiste en ingerir descontroladamente comida (en cantidad y rápidamente), con una sensación de falta de control sobre dicha voracidad. Suele haber una gran preocupación por el peso o la silueta. No es extraño que se alternen episodios de bulimia con vómitos provocados para compensar el incremento de peso, así como el uso de diuréticos, laxantes, dietas y ejercicio.
Sugerencias: Las mismas que para la anorexia nerviosa.

PICA
Trastorno raro, consistente en ingerir sustancias que no son propiamente alimenticias: cabellos, tiza, hojas, insectos,...

Suele observarse en casos de retraso mental, o unido a cuadros de enfermedades mentales graves (esquizofrenia, autismo,...)

RUMIACION o MERICISMO

Trastorno raro o poco frecuente, que consiste en regurgitar el alimento ingerido, volviéndolo a masticar para volverlo a engullir. Suele aparecer durante el 1er año de vida.

Es un trastorno potencialmente grave.

Se hará necesario acudir a un especialista de la salud para establecer un diagnóstico diferencial entre alguna patología orgánica (hernia de hiato, infecciones del tracto intestinal,...) y algo mucho más de tipo psicológico.

TRASTORNOS PSICOLOGICOS DEL LENGUAJE

CONTENIDO

Introducción
Disfonías
Dislalias
Disfasias
Afasias
Disfemia o tartamudez
Farfulleo

El lenguaje es una acto social, resultado de la intervención de diversos factores:

- los estímulos del medio

- la inteligencia del niño

- la afectividad o mundo emocional del niño (un niño no atendido, rechazado..., puede abocarle a un mundo cerrado, de incomunicación).

Sabemos que cada niño sigue su propio ritmo; así también lo hace en el lenguaje, pero hay una serie de signos que será conveniente observar pues nos alertarán de que algo no marcha bien:

- que un bebé sea silencioso y no balbucee durante los primeros meses.

- que entre los 12 y 24 meses no comprenda órdenes sencillas (señalar con el dedo algo que se le nombra, negar con la cabeza, decir adios con la mano,...) ni desarrolle una jerga (un habla) espontánea.

- que, alrededor de los 2 años, no pronuncie palabras parecidas a las del lenguaje establecido.

- que sobre los 3 años y medio, su habla no pueda ser entendida por personas que no forman parte de su núcleo familiar.

Si un niño de 2 años y medio no habla es importante discriminar:

- si comprende el lenguaje, lo que se le dice.

- si puede haber alguna lesión neurológica, sensorial ( de la audición, sobre todo)o motriz (ha de poder "hacer" lo que oye) o déficit en los órganos de fonación.

- si cuenta con un nivel de inteligencia suficiente; lenguaje e inteligencia van muy unidos.

- si le rodea un ambiente adecuado (de buena estimulación).

- si le rodea algún problema más de tipo psicológico, que pueda estar influyendo en dicha adquisición (algún bloqueo emocional, nacimiento de un hermanito,...).

Si se observa alguno de estos puntos, será conveniente consultar al pediatra o especialista en cuestión.

DISFONIA

Es un trastorno o alteración del tono o timbre de la voz en su emisión provocado: por un funcionamiento prolongado que fatiga los músculos de la laringe o por un trastorno orgánico.

Puede ser crónica o transitoria.

DISLALIAS

Es un trastorno o alteración en la articulación de los fonemas o sonidos: bien sea porque se omiten algunos de ellos o porque se sustituyen por otros.

Tipos:

- Dislalia evolutiva: propia del desarrollo evolutivo del niño. Se considera dentro de lo normal, pues el niño está en proceso de adquisición del lenguaje y los errores se irán corrigiendo progresivamente.

- Dislalia funcional: no se encuentra causa física ni orgánica en esas alteraciones de articulación. Puede cometer diferentes tipos de errores: de sustitución (sustituir un fonema por otro), de omisión (no pronunciarlo), de inversión (cambiarlo por el siguiente) y de distorsión.

- Dislalia audiógena: la alteración en la articulación de fonemas se produce por una deficiencia auditiva.

- Dislalia orgánica: la causa puede estar en los órganos del habla (disglosias) o por una lesión cerebral (disartrias).

DISFASIAS

No hay mucho acuerdo sobre su definición.

Se aplica a aquellos niños con un trastorno severo del lenguaje, tanto en la comprensión como en la producción y cuyas causas no se explican por problemas sensoriales, intelectuales,neurológicos,...

Suelen ir asociadas a otros trastornos (atención dispersa, aislamiento,...)

AFASIAS

Trastorno del lenguaje producido por alguna lesión cerebral, despúes de que el individuo haya adquirido el lenguaje

Hay diferentes tipos según donde se localice la lesión.

DISFEMIA O TARTAMUDEZ

Consiste en la dificultad de mantener la fluidez normal del habla, dando lugar a la repetición rápida de sonidos y/o sílabas, provocando bloqueos al intentar pronunciar una palabra.

- Suele acompañarse de otros movimientos corporales (parpadeo, muecas, balanceo de brazos,...) que pretenden encontrar ayuda para superar el bloqueo verbal.

- Desaparece espontáneamente en la mayoría de los casos; responde a una tensión propia de entre los 2 y 5 años (edad en la que suele hacer su aparición).

- No inquietarse con el niño, sino darle confianza e intentar relajar su tensión.

- Los tartamudos no siempre tartamudean; pero una vez se ha iniciado el trastorno, saben con antelación qué palabra les causa el problema y eso puede provocar aún más ese rasgo.

- La actitud más correcta estaría en ignorar el tartamudeo temprano del niño, pues cuanta más conciencia tenga éste de su tartamudez, es más fácil que el problema empeore. Se le hablará correctamente, con paciencia, sin terminar las frases que el niño inicie, ni interrumpirle. Y favorecer un clima de tranquilidad y relajación (sin prisas), cuando se entable conversación con él.

- Si el tartamudeo es grave o no mejora, habrá que buscar la ayuda de algún especialista infantil.

FARFULLEO

Se trata de una alteración en la fluidez del lenguaje, en la que el individuo habla a gran velocidad, articulando desordenadamente.

A veces se confunde con la tartamudez.


LIBROS

Autor: Título. Editorial


Narbona: El lenguaje del niño. Desarrollo normal, evaluación y trastornos. Ed. Masson.

Puyuelo-Rondal: Evaluación del lenguaje. Ed. Masson.

Aimard-Abadie: Intervención precoz en los trastornos del lenguaje del niño. Ed. Masson.

Dinville: Los trastornos de la voz y su reeducación. Ed. Masson.

Puyuelo: Casos clínicos en Logopedia 1. Ed. Masson.

Puyuelo: Casos clínicos en Logopedia 2. Ed. Masson.

Puyuelo: Casos clínicos en Logopedia 3. Ed. Masson.

Peña: Manual de Logopedia. Ed. Masson.